Thursday, 10 September 2026

 El verano se va, pero viene el otoño. Quizá Elena vuelva.

Elena tampoco está en la habitación. La cama está perfectamente hecha, las cortinas abiertas dejando entrar la brillante luz del sol, la maleta de Mihai continúa sobre la cómoda donde la dejó. Sin embargo, la maleta de Elena no está. Tampoco sus cosas sobre la mesilla de noche. Abre el armario, las perchas están vacías, las perchas cuelgan desangeladas, abandonadas sin dueño. Elena se ha marchado.



Tuesday, 1 September 2026

 Barcelona



Los recuerdos de Mihai vuelan ahora hasta los días que pasaron en Barcelona en un mes de septiembre. Su llegada al centro de la ciudad bajo una intensa tormenta, empapándose bajo la lluvia.

Elena se agachaba y corría entre el humo y el ruido de los petardos, se agarraba a la mano de Mihai mientras reía alocada viendo pasar la cabalgata de diferentes dragones que echaban fuego por la nariz y por la boca. 




Friday, 28 August 2026

 El conde Estruch

Un vampiro en Cataluña. 



“ quizá por las noches aletea en forma de murciélago chocándose con los cristales, buscando entrar por una ventana abierta en las habitaciones de los hoteles para morder el cuello blanco y desnudó de alguna mujer incauta” 

https://www.google.com/url?q=https://www.larazon.es/cataluna/dia-mundial-dracula-vampiro-medieval-catalan-que-precedio-famoso-conde-dracula_2025052668342d063407f96812ae6bc7.html%3FoutputType%3Damp&sa=U&sqi=2&ved=2ahUKEwj7zfaRucOWAxVlgf0HHbMtO98QFnoECFcQAQ&usg=AOvVaw33zKN0PyYyF9eA5XvdsPuk

Monday, 3 August 2026

La guerra fantasma de la Securitate

_ Murieron muchos estudiantes. Unos francotiradores desconocidos abrieron fuego contra la población civil.

_ Hay muchos interrogantes en los sucesos de aquellos días de diciembre del 89: ¿Quién asesinó al ministro de defensa?, ¿contra quién combatió el ejercito entre el día 21 y el 25?

Los francotiradores fantasma.

(Revolución rumana del 89)

A mediados de diciembre comenzaron las protestas. Hasta la huida del presidente Ceaucescu el día 22 de diciembre se estima que habían muerto unas 170 personas en los enfrentamientos entre manifestantes revolucionarios y las fuerzas de seguridad apoyadas por el ejército.

Sin embargo a partir de la huida del dictador la situación cambió, el ejército se unió a los manifestantes haciendo triunfar la revolución, a la par aparecieron unos misteriosos francotiradores en varias ciudades, mayoritariamente en Bucarest. 

Sus tácticas consistían en disparar desde los tejados y azoteas un disparo o dos y desaparecer. A los pocos minutos disparaban desde otro tejado cercano o en otro lugar de la ciudad. Sus blancos eran soldados del ejército, civiles, miembros de los servicios de emergencias o periodistas extranjeros. Causaron el pánico, los militares acribillaban a tiros las edificaciones, subían a las azoteas y no encontraban ni rastro de los tiradores, parecía que estaban siendo atacados por fantasmas. En esa singular guerra murieron mas de 900 personas. Algunas por el fuego cruzado entre militares y civiles armados adscritos a la revolución que ante el clima de psicosis colectiva por el temor a los francotiradores se mataban entre ellos mismos confundiéndose con terroristas.

Culpaban a los miembros de la Securitate, la policía secreta de Ceaucescu, y a terroristas árabes traídos por el régimen.

Con el fusilamiento del dictador se acabaron los combates. Pero siempre ha quedado la laguna de la identidad de esos tiradores fantasma que disparaban desde los tejados y desaparecían. Nunca detuvieron a nadie, ni encontraron a ningún terrorista extranjero.

La versión judicial oficial es que no existieron tales francotiradores, todo se debió a un clima de histeria colectiva que desembocó en enfrentamientos entre partidarios de la revolución. 

Sin embargo otras versiones alternativas bien documentadas indican que los francotiradores sí que existieron. Había unidades especiales de la Securitate: grupos antiterroristas y células durmientes preparadas para desarrollar un plan de guerra irregular si caía el régimen o había una invasión extranjera. El plan era disparar desde las azoteas y escapar por túneles subterráneos que conectaban los edificios con el Metro, el alcantarillado o con escondites bajo la ciudad construidos por el régimen. Los tiradores vestían ropa civil y se camuflaban entre la gente después de esconder los fusiles. Armas con mira telescópica y munición expansiva que solo poseían las fuerzas de la Securitate.

También empleaban otras técnicas para que cundiera el pánico, grabaciones de audio de ráfagas de ametralladora intensificadas con altavoces que escondían tras los ventanales de edificios abandonados, y fogonazos en la noche con bengalas que simulaban disparos; todo para crear un clima de intranquilidad y caos a la población, a los milicianos y soldados del ejército.  

Es uno de los grandes misterios de la revolución rumana del 89. La verdad se cubrió con un velo oscuro que nunca nadie ha querido levantar...